Las plantas que tenemos en casa- ya sea en macetas, canteros o jardines- son un lugar atractivo para una serie de huéspedes indeseables que pueden dañarlas considerablemente. Una observación periódica y minuciosa permitirá detectar tempranamente tales plagas y evitar que las mismas continúen su labor destructiva.

Las principales amenazas que acechan a nuestras plantas pueden ser de origen animal, como ácaros, babosas, orugas, moscas, caracoles, coleópteros, pulgones, etc.; a los que deben sumarse distintas enfermedades causadas por la presencia de hongos, entre las que se destacan el oídio, la roya y la botritis.
Como ya se dijo previamente, la mejor manera de detectar en forma temprana la llegada de estas plagas es realizar una revisión periódica y minuciosa de las plantas. Para ello, resulta muy útil contar con la ayuda de una lupa, que ayudará a descubrir cambios en su aspecto o la existencia de los huevos o larvas.
Pero, de nada vale descubrir que una planta se está deteriorando si no se tiene idea de cuáles son los síntomas específicos que revelan la presencia de determinada plaga o enfermedad y para descartar que dicho daño no obedece a otros factores (como exceso o escasez de agua o sol, falta de abono, etc.).
En forma resumida, los indicios que suelen tenerse en cuenta para determinar el tipo de plaga o enfermedad que puede estar afectando a las plantas de nuestro hogar son:
. La planta presenta hojas arrugadas o enrolladas: Es posible que se esté en presencia de un ataque de ácaros, pulgones, mosquitas blancas o chinches. Las hojas muestran ese aspecto debido a que estas especies de insectos succionan la savia, deshidratándola.
. Las hojas exhiben sus bordes comidos o mordidos: Es muy probable que la planta esté plagada de especies masticadoras como caracoles, babosas, orugas o caculos.
. Las hojas muestran algunas áreas cristalinas de color plateado: Este suele ser el síntoma de la presencia de los llamados insectos que raspan la capa externa de los tejidos verdes para introducirse en ellos. Las arañitas y los tisanópteros (popularmente conocidos como trips) son algunos de los ejemplares que suelen ocasionar este tipo de daño.
. Sobre las hojas y brotes se forman capas de un polvo blanco o grisáceo: Significa que la planta padece oídio, la enfermedad causada por el hongo del mismo nombre. a medida que este mal avanza, las hojas se retuercen, los brotes se deforman y la floración se detiene.
. La parte opuesta de las hojas presenta pequeños bultos marrones o rojizos, mientras que en la parte superior se observan decoloraciones o manchas amarillas: Son síntomas de la roya, una enfermedad causada por hongos que suele atacar a plantas florales como crisantemos, azaleas, dalias, ficus, begonias y claveles.
Una vez que se ha determinado qué plaga o enfermedad está atacando a nuestra planta, se pueden tomar las medidas adecuadas para salvarla. En un próximo post les mostraremos la variedad de alternativas que existen para prevenir y combatir todas y cada una de estas amenazas.
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